Si ya has hecho Yoga alguna vez… ¡Reconócelo! Engancha y muuuuucho.

Pero si todavía no has tenido oportunidad de practicarlo, debes tener este post en cuenta.

Las sensaciones que derivan de la práctica de Yoga, van mucho más allá de “estirar el cuerpo”, algo a lo que estamos acostumbrados a oír. Nuestro cuerpo es muy sabio. Por ello, empezamos por observarlo, nos fijamos en cómo funciona, cómo se alinea, cómo respira, dónde tiene tensiones y dónde no…

Como ya hemos comentado en post anteriores, son muchos los motivos por los que la gente se hace yogui. Por ejemplo:

 

¿Aún no has probado una clase de Yoga o crees que no es para ti? Te animo a que dejes los prejuicios y temores de lado y entres a una clase de Yoga. Te aseguro que vivirás un momento especial y conocerás aspectos de ti que no sabías que estaban ahí. Cuando quieras darte cuenta… ¡ya te habrás enganchado! Y…

¿Qué ocurre cuando te enganchas al Yoga?

1. Pasarás más tiempo en la esterilla que fuera de ella.

2. Te conviertes en una de esas personas que no paran de hablar de las diferentes posturas.

3. Tienes el equipamiento favorito al completo.

4. Desarrollas músculos que ni siquiera sabías que tenías, ni que existían.

5. Usas cualquier espacio para practicar, no importa lo pequeño que sea.

6. Antes te daban miedo las inversiones, pero ahora ves lo satisfactorias y desafiantes que pueden llegar a ser.

7. Intentas hacer que todo el mundo pruebe el Yoga, aunque sea sólo una vez.

8. Pasas una buena parte de tu jornada laboral planteándote renunciar a todo y convertirte en profesor/a de Yoga.

9. Ahora tienes abdominales, ¡tableta lista para la siguiente temporada de verano!

10. Después de conocer el Yoga, otros deportes te parecerán extremadamente aburridos.

11. Comer más sano empieza a dar menos miedo. Pasarás a saltarte la dieta una única vez a la semana o ¡ni siquiera eso!

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